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El rango intercuartílico: qué es y por qué el SAT ajusta a la mediana

Cómo funciona el rango de plena competencia del artículo 180 de la LISR, qué significa caer fuera del rango y por qué la mediana se volvió el número más importante de tu estudio.


Si solo pudieras entender un concepto técnico de tu estudio de precios de transferencia, que sea este: el rango intercuartílico decide si tu operación está bien o si hay un ajuste fiscal sobre la mesa. Y cuando quedas fuera, el ajuste no te devuelve al borde más cercano: te lleva hasta la mediana. Esa diferencia —borde contra centro— es la que convierte una desviación de décimas en cientos de miles de pesos.

Todas las cifras de este artículo son ilustrativas y están redondeadas para que la lógica se vea limpia. No son referencias de mercado ni un parámetro para tu empresa.

La idea en una analogía

Supón que quieres saber si la renta que pagas por una oficina es “de mercado”. Consigues 12 rentas comparables de la misma zona. Algunas son altísimas, otras sospechosamente bajas. En lugar de usar todo el abanico, eliminas el 25% más alto y el 25% más bajo, y te quedas con la mitad central: ese es el rango intercuartílico. Si tu renta cae dentro, es defendible que pagas valor de mercado.

Con los márgenes de utilidad de empresas comparables funciona igual. Un cuartil es un corte que parte los datos ordenados en cuatro pedazos del mismo tamaño: el primer cuartil (Q1) deja por debajo al 25% de los comparables, el segundo es la mediana y el tercero (Q3) deja por debajo al 75%. El rango va de Q1 a Q3.

Por qué se recortan las colas

No es un capricho estadístico. Piensa en quién vive en los extremos de un set de comparables:

ColaQuién suele estar ahíPor qué distorsiona
AltaUna empresa que vendió un terreno ese año; un contrato extraordinario irrepetibleSu utilidad no viene de la operación que se está midiendo
BajaUna empresa en reestructura; una que arrancó operaciones a mitad del año; una que perdió a su cliente principalSu resultado refleja un evento, no su rentabilidad normal

Esas empresas no son mentirosas: tuvieron un año raro. Pero si las dejas dentro, un solo dato extraño puede estirar tu rango tres o cuatro puntos porcentuales y volverlo inservible.

La alternativa sería investigar empresa por empresa, leer los estados financieros de cada una y decidir a mano a quién quitas. Eso cuesta muchísimo y sigue siendo discutible. Recortar el 25% de cada lado es una forma barata, automática y reproducible de quitar ruido: la autoridad puede rehacer el cálculo y llegar al mismo número.

Lo que dice la ley

El artículo 180 de la LISR establece que cuando existan dos o más operaciones o empresas comparables, se podrá obtener un rango de precios, montos o márgenes, ajustado mediante el método intercuartil que establece el Reglamento (o el acordado en procedimiento amistoso, o el de las disposiciones de carácter general del SAT).

  • Si tu resultado está dentro del rango: tus precios se consideran pactados a valores de mercado. No hay ajuste.
  • Si tu resultado está fuera del rango: se considera que el precio de mercado es la mediana — y la diferencia entre tu resultado y esa mediana es la base del ajuste.

La mecánica concreta no es la que trae tu hoja de cálculo por defecto: la fija el artículo 302 del Reglamento de la LISR, con su propio procedimiento de posiciones e interpolación. Ese paso a paso está detallado en cuartiles y el método del RLISR, y conviene tenerlo a la mano porque es el cálculo que la autoridad va a reproducir.

Un ejemplo con números ilustrativos

Supón doce comparables cuyos márgenes operativos, ya ordenados de menor a mayor, son:

0.7 · 1.3 · 1.8 · 2.2 · 3.1 · 4.0 · 4.6 · 5.5 · 6.6 · 7.4 · 8.1 · 9.3 (por ciento)

Aplicando la mecánica del Reglamento, las tres posiciones caen entre observaciones y hay que interpolar:

MedidaPosiciónCae entreInterpolaciónResultado
Mediana6.54.0 % y 4.6 %4.0 + (0.50 × 0.6)4.3 %
Primer cuartil3.751.8 % y 2.2 %1.8 + (0.75 × 0.4)2.1 %
Tercer cuartil9.256.6 % y 7.4 %6.6 + (0.25 × 0.8)6.8 %

Tu rango de plena competencia va entonces de 2.1% a 6.8%, con mediana de 4.3%.

Fíjate en lo que acaba de pasar. El abanico completo de comparables iba de 0.7% a 9.3%: 8.6 puntos. El rango defendible es de 2.1% a 6.8%: 4.7 puntos. Se fueron tres comparables por abajo y tres por arriba, y tu margen de maniobra real quedó en poco más de la mitad del que parecía.

Por qué la mediana duele: el salto del borde al centro

Ahora tu empresa. Vendió 100 millones de pesos y cerró con un margen operativo de 1.5% — es decir, 1.5 millones de utilidad de operación. Como 1.5% está por debajo de 2.1%, quedas fuera del rango y se activa la presunción: el precio de mercado ya no es un rango, es un número, y ese número es la mediana.

EscenarioUtilidad que exigeUtilidad adicionalISR al 30%
Si el ajuste fuera al borde (2.1%)$2,100,000$600,000$180,000
Como es a la mediana (4.3%)$4,300,000$2,800,000$840,000

Misma empresa, mismo ejercicio, misma distancia de seis décimas al borde: el costo se multiplica por más de cuatro veces. Y al ISR determinado hay que sumarle actualización y recargos, con la puerta abierta a una multa.

Ese salto —del borde al centro— es el corazón del asunto. Estar “cerquita” del rango no atenúa nada: no existe el ajuste proporcional ni el crédito parcial. O estás dentro, o te llevan al centro.

¿Y si sales por arriba del rango?

Supón ahora que tu margen fue 9%, contra un tercer cuartil de 6.8%. Estás fuera del rango, pero “por el lado bueno”. La primera reacción suele ser alivio, y es peligrosa por dos razones:

  1. El fisco mexicano no te va a ajustar hacia abajo. No puedes invocar el rango para reducir tu base gravable en México: el rango no funciona como escudo. La ganancia se queda y el impuesto se paga.
  2. Si tú ganas muy por arriba del mercado, alguien del otro lado está ganando muy por abajo. Esa parte relacionada en el extranjero también tiene una autoridad fiscal y sus propias reglas, y puede llegar a la conclusión contraria: que su contribuyente está subremunerado y hay que ajustarle hacia arriba. Ahí no tienes un problema, tienes dos, en dos jurisdicciones, y la salida ordenada es un procedimiento amistoso al amparo de un tratado —que toma años—.

Salir del rango por arriba no es aprobar con honores: es una alerta de que la política de precios del grupo no está describiendo bien quién hace qué, algo que se diagnostica en el análisis funcional.

Rango intercuartílico vs. rango completo

Habrás escuchado el término full range o rango completo: usar todos los comparables, del más bajo al más alto, sin recortar las puntas. En México eso es la excepción. El rango completo solo tiene sentido cuando la comparabilidad es altísima: cuando conoces a fondo cada comparable y puedes explicar por qué hasta el dato más extremo sigue siendo válido. En un análisis con información pública de bases de datos —que es lo normal— eso no se sostiene. Si tu estudio usa rango completo, la primera pregunta que va a recibir es por qué.

El rango no es un dato del mercado: tú lo construiste

Esto casi nunca se dice en voz alta. El rango no está “allá afuera” esperándote: es un producto de tu set de comparables, y ese set lo armó alguien con criterios de búsqueda concretos. De ahí salen dos fallas simétricas:

  • Muy pocos comparables. Si tu búsqueda quedó con tres o cuatro empresas, el cálculo intercuartil corre igual y arroja un número, pero estadísticamente no significa gran cosa. Un cuartil calculado sobre tres empresas es un cuartil decorativo.
  • Filtros mal calibrados. Si dejaste entrar empresas con marca propia, funciones de investigación y desarrollo u otro nivel de riesgo, vas a terminar con un rango que tu operación no alcanzará nunca, por bien que la manejes. Y al revés: un set demasiado laxo produce un rango tan ancho que tu resultado siempre cae adentro — se siente cómodo y no resiste una revisión, porque un rango que no puede excluir a nadie no está midiendo nada.

Por eso la calidad del rango se decide antes de calcularlo, en cómo se buscan los comparables y en la elección de la parte analizada.

Qué hacer durante el año (no en abril del siguiente)

Lo más importante que te puedes llevar: monitorea tu margen dentro del ejercicio. Piénsalo — tu estudio se prepara cuando el año ya cerró. Los estados financieros están dictaminados, las facturas emitidas y los pagos hechos. Cuando el estudio te dice que quedaste fuera del rango, ya no hay nada que mover: solo documentar y esperar.

En cambio, si a mitad de año y en el tercer trimestre tomas tus resultados acumulados y los comparas contra el rango de tu último estudio, todavía estás a tiempo de revisar el precio de compra a tu matriz o de hacer un ajuste de fin de año (true-up): mover los precios intercompañía antes del cierre para que el resultado aterrice donde debe, con contratos que lo permitan, factura y soporte —y no como una póliza de última hora en diciembre—. La diferencia entre un ajuste voluntario hecho a tiempo y uno que determina la autoridad es, literalmente, la actualización, los recargos y la multa, por el mismo dinero de utilidad. Los distintos tipos de corrección se detallan en ajustes de precios de transferencia.

Los tres errores más comunes

  1. Calcular el intercuartil con la función que trae el software. Existen varias convenciones para calcular percentiles y cada programa usa la suya. Con muestras chicas, esas convenciones pueden mover los límites del rango varias décimas: si tu límite inferior se recorre tres décimas, tu empresa puede pasar de estar adentro a estar afuera. Cuando la autoridad rehace el cálculo con la mecánica del Reglamento, salen dos rangos distintos — y el que vale no es el tuyo.
  2. Confundir la mediana con el promedio. No son lo mismo: el promedio se mueve cuando hay un valor extremo, la mediana no, porque solo le importa la posición central. Además, la ley dice mediana. Un estudio que concluye contra un promedio simple está midiendo con la regla equivocada.
  3. No documentar la razón de un resultado atípico. Año de arranque, capacidad ociosa, pérdida de un cliente clave, un costo extraordinario que los comparables no tuvieron: casi siempre hay una razón real, y algunas dan lugar a ajustes de comparabilidad reconocidos. Pero tienen que estar en el estudio, calculados y explicados. Un ajuste documentado a tiempo es una defensa; la misma explicación improvisada dos años después, en una carta contestando un requerimiento, es una excusa.

Preguntas frecuentes

¿Cuántos comparables necesito para que el rango sea defendible?

No hay un mínimo legal, pero el sentido estadístico sí importa: con tres o cuatro empresas los cuartiles pierden significado. En la práctica un set razonable ronda las 6 a 15 empresas, y lo que se defiende no es el número sino el proceso de búsqueda y descarte documentado.

Si quedé fuera del rango, ¿puedo ajustar solo hasta el límite más cercano?

No. El artículo 180 de la LISR es claro: cuando el resultado queda fuera del rango, se considera que el precio de mercado es la mediana. El ajuste se calcula contra ese punto central, no contra el borde.

¿El rango se calcula sobre precios o sobre márgenes?

Depende del método aplicado. En el método de márgenes transaccionales se construye sobre el indicador de rentabilidad elegido; con el método de precio comparable se construye sobre precios. En ambos casos aplica la misma mecánica intercuartil.

¿Puedo usar un rango de varios ejercicios?

Sí, y es práctica común usar información multianual de los comparables para suavizar efectos cíclicos. Los criterios están en información multianual de comparables.

¿El principio de plena competencia exige un punto exacto o un rango?

Un rango. El principio de plena competencia reconoce que operaciones comparables producen resultados dentro de un intervalo, no un valor único; el rango intercuartílico es la forma de acotarlo cuando la comparabilidad no es perfecta.

¿Quieres saber dónde caerían tus márgenes de este ejercicio antes de que sea definitivo? Escríbenos — un diagnóstico a tiempo cuesta mucho menos que un ajuste a la mediana.