Operaciones con matriz extranjera: guía para la subsidiaria mexicana
Guía de precios de transferencia para subsidiarias mexicanas con matriz extranjera: qué pedir al corporativo y qué documentar localmente ante el SAT.
Si tu empresa es la subsidiaria mexicana de un grupo extranjero, vives una tensión conocida: el corporativo fija los precios intercompañía desde fuera, pero las obligaciones frente al SAT son tuyas. Esta guía resume qué pedirle al grupo, qué construir localmente y dónde suelen romperse las cosas.
El reparto real de responsabilidades
Que la política de precios la decida la matriz no te releva de nada. La LISR obliga a la entidad mexicana a demostrar que sus operaciones con partes relacionadas se pactaron a valores de mercado, con documentación propia y declaraciones propias. El corporativo aporta insumos; el cumplimiento es local.
| Lo que viene del corporativo | Lo que se construye en México |
|---|---|
| Master File del grupo | Estudio local de precios de transferencia |
| Política global de precios de transferencia | Análisis funcional de la entidad mexicana |
| Contratos intercompañía marco | Declaraciones informativas y Anexo 9 |
| Información de la contraparte extranjera | Segmentación financiera local |
Qué pedirle al corporativo (y cuándo)
Pide esto cada año, idealmente antes del cierre:
- El Master File o declaración informativa maestra: describe la estructura, los intangibles y la política financiera del grupo. En México puede existir obligación directa de presentarla; los detalles están en la guía del Master File.
- La política global de precios de transferencia: el documento que explica cómo se remunera cada tipo de entidad (distribuidoras, maquilas, centros de servicios).
- Contratos intercompañía firmados y vigentes, no borradores.
- Datos de la contraparte cuando la parte analizada no sea la mexicana: estados financieros segmentados, márgenes, método aplicado.
Estos materiales nacieron del estándar de documentación en tres niveles del proyecto BEPS, que explicamos en BEPS y las Guías OCDE. El punto clave: lo que el grupo reporta en otros países lo puede leer el SAT vía intercambio de información, así que la historia local debe ser consistente con la global.
Qué documentar localmente
El estudio mexicano no es un trámite que se copia del corporativo. Debe reflejar la realidad de la operación local:
- Análisis funcional propio: qué funciones realiza la entidad mexicana, qué activos usa y qué riesgos asume de verdad — no los que el organigrama global supone.
- Cada tipo de operación, su análisis: la importación de inventario, los servicios que cobra o paga la matriz, las regalías y el financiamiento intercompañía se documentan por separado.
- Resultados contra rango: si el margen local queda fuera del rango de mercado, el problema es de la entidad mexicana, sin importar lo que diga la política global.
Los tres errores típicos de la subsidiaria
- Asumir que “el corporativo ya lo tiene cubierto”. El estudio global rara vez cumple los requisitos mexicanos: idioma, métodos conforme a la LISR, comparables defendibles y datos locales.
- Firmar lo que llega sin leerlo. Si la política global asigna a México un margen que la operación real no alcanza, la discrepancia es tu contingencia.
- Olvidar las retenciones. Los pagos a la matriz — intereses, regalías, servicios — generan retenciones de ISR cuyas tasas dependen del concepto y del tratado aplicable.
Cómo ordenar el proceso
Un calendario simple funciona: solicita la información al corporativo en el primer trimestre, valida que los resultados locales estén dentro de rango antes del cierre, y deja el estudio y las declaraciones listos con la anticipación que exigen los plazos — que conviene revisar cada año porque la regulación se actualiza.
¿Tu matriz te manda la política global y no sabes si el expediente local resiste una revisión del SAT? Platiquemos: revisamos qué tienes, qué falta y qué pedirle al grupo.